Enfermedad por reflujo gastroesofagico (agruras y acidez)


Es el término que empleamos para hablar de la enfermedad que produce como síntomas principales las agruras, acidez, dolor en el pecho de origen no cardiaco, sensación de fuego que se regresa a la garganta, tos crónica, entre otros.

Esta enfermedad es producida por un desequilibrio en las funciones del esófago; es importante saber que todos tenemos un reflujo gastroesofágico llamado fisiológico y que se produce después de terminar de ingerir los alimentos, el cual la mayor parte de las veces no percibimos debido a los mecanismos de defensa del esófago ante estos eventos. Por un lado el esófago tiene receptores en la superficie que detectan la presencia de alimento o cualquier contenido gástrico y como respuesta se producen contracciones del esófago que regresan rápidamente el contenido refluido al estómago. Por otro lado existe una angulación natural a la entrada al estómago la cual ayuda por efecto de válvula a evitar ese reflujo. Y finalmente existe un esfínter que mantiene apretada y cerrada la entrada al estómago, el cual se relaja para permitir el paso del alimento cuando empezamos a comer, pero que al terminar de pasar el alimento se vuelve a cerrar.

¿Que la produce?

La enfermedad por reflujo gastroesofágico se produce cuando alguna de estas funciones protectoras falla. Generalmente la causa es multifactorial porque se combinan varias de estas alteraciones incluido el tipo de alimento o contenido gástrico refluido, para producir los síntomas por ello es importante la valoración por un gastroenterólogo clínico para determinar cuál puede ser la falla del organismo y así encontrar el tratamiento más adecuado que permita no solo una rápida mejoría de los síntomas sino además que ésta mejoría sea por tiempo prolongado.

Para ello se requiere seleccionar en forma adecuada dentro de una gama de estudios posibles, cuáles son los que más información darán para tomar la mejor decisión de tratamiento. Un gastroenterólogo le podrá explicar cuáles son y qué tipo de información brindan cada uno de ellos. Si padece alguno de estos síntomas no dude en consultarnos para ampliarle esta información y juntos encontrar la solución a su problema.

 
Esófago de barrett

Cuando se padece de forma crónica síntomas de reflujo gastroesofágico (agruras, acidez, sensación de quemadura que se regresa desde el estómago, etc.) existe la posibilidad de que sucedan una de dos complicaciones: por un lado el esófago no logra defenderse y se producen quemaduras del mismo como rasguños localizados en la parte distal del esófago, y que el paciente percibe como sensación de ardor o dolor intenso en la boca del estómago acrecentado con la ingesta de los alimentos, es decir al momento de comer, incluso de pasar líquidos.

Por otro lado existe la posibilidad de que la mucosa final del esófago sufra una transformación de su superficie en otro tipo de mucosa, a lo que se llama esófago de Barrett.

La mucosa normal del esófago tiene un tipo de células en su superficie que no está preparada para soportar el reflujo ácido o alcalino del contenido gástrico. Por ello sucede en un grupo de estos pacientes con agruras y acidez una transformación donde la superficie del esófago en su unión con el estómago sufre una "invasión" ascendente de tejido de tipo intestinal (como el toque del rey Midas) el cual puede tolerar mejor el reflujo gástrico (ácido o alcalino). Hasta aquí podríamos decir que el esófago permite ser invadido por un tejido diferente para tolerar el reflujo, lo cual parecería una buena respuesta, sin embargo no es así.

Los seres humanos tenemos un riesgo de desarrollar cáncer de la unión esofagogástrica menor al 3%; los pacientes con esófago de Barrett ven incrementado este riesgo hasta 15%. Por esta razón hubo una época en los 90´s durante la cual a todos los pacientes que se les diagnosticaba esófago de Barrett se le sometía una resección quirúrgica del esófago. Conforme pasaron los años se demostró que (visto desde otro ángulo) el 85% de estos pacientes no desarrollaban cáncer nunca, por ello la conducta de manejo ha cambiado nuevamente. Hoy en día la cirugía está reservada para aquellos pacientes que durante el seguimiento presentan cambios que se pueden considerar como cáncer "in situ" o incipiente.



¿Puedo tener Esófago de Barrett porque padezco de reflujo gastroesofágico crónico?

Un gastroenterólogo clínico podrá responder a esta pregunta al conocer el historial de sus síntomas, y determinará junto con usted la mejor conducta a seguir para descartar o manejar esta enfermedad y disminuir los riesgos de complicaciones.

Si padece de síntomas de reflujo gastroesofágico crónico no dude en acudir con nosotros para despejar sus dudas e iniciar el tratamiento correcto de esta y cualquier otra enfermedad del aparato digestivo.

 
Gastritis Aguda y Crónica

La mucosa gástrica tiene diferentes funciones y una estas es iniciar la digestión de los alimentos para lo cual produce ácido clorhídrico; el estomago tiene siempre en su interior un lago gástrico con este contenido, por ello la superficie interior del mismo produce un moco protector que evita ser autodigerido por sus productos.

Cuando este mecanismo de protección falla se producen síntomas que incluyen sensación de ardor en la boca del estómago, sensación de hambre o vacio, principalmente.

Decimos que es aguda cuando los síntomas tienen una corta duración o de inicio reciente, y esto generalmente está asociado a un irritante de consumo reciente, como medicamentos, alimentos altamente irritantes, o situaciones súbitas de intenso estrés. En estos casos el diagnóstico puede ser fácil y su manejo también. Sin embargo cuando estos síntomas se prolongan por más de 6 semanas podemos afirmar que la situación se ha convertido en un problema crónico y sus síntomas aunque similares, pueden tener un origen totalmente distinto. Por ello es importante que al acudir al médico a consulta este solicite durante el interrogatorio los antecedentes relevantes, incluido el tiempo de evolución de los síntomas.

Algunos agentes como la aspirina producen cambios súbitos como hemorragias subepiteliales en la mucosa gástrica para los cuales el estomago mismo tiene mecanismos de adaptación que le permiten acostumbrarse a la misma a tal grado que si revisamos ese estomago después de 7 días podemos observar que ya no hay datos de lesiones y que el estómago está como si no estuviera ingiriendo la aspirina. Sin embargo otros fármacos como los antiinflamatorios no esteroideos (naproxeno, ibuprofeno, diclofenaco, piroxicam, etc.) no le permiten al estómago tal adaptación por lo que no importa que tengan una semana o un año tomándolo, siempre habrá algún grado de lesión en la mucosa gástrica.





Otras tipos de gastritis

Existen además dentro de las gastritis crónicas algunas otras cuyo origen es totalmente distinto, por ejemplo existe una variedad de gastritis llamada eosinofílica, donde la causa es esencialmente de tipo inmunológico y el tratamiento "convencional" de la gastritis no proporcionará ninguna mejoría notoria. También hay tumores que producen un incremento en la producción de ácido gástrico más que una disminución del moco protector de la superficie del estómago, como es el síndrome de Zollinger-Ellison. O en ocasiones la gastritis es causada por la infección de una bacteria llamada Helicobacter pylori.

En todo caso, como se puede observar, existen múltiples causas de la llamada gastritis, y no todas tienen el mismo tratamiento. Por ello lo invitamos a que si padece de alguno de los síntomas de la gastritis acuda con nosotros para iniciar el estudio de sus síntomas en forma correcta y así obtener el diagnóstico de certeza que nos permita ofrecerle el tratamiento adecuado a su problema de salud.

 
Enfermedad por helicobacter pylori



Helicobacter pylori es una bacteria que dentro del humano vive en la mucosa gástrica; que se adquiere por consumir alimentos contaminados. Y que, gracias a estudios epidemiológicos se ha logrado identificar que se adquiere principalmente en la infancia entre los 8 y los 11 años de edad. Esto porque los seres humanos cursamos con una baja de nuestro sistema inmunológico de manera natural dentro de ese rango de edad. Y como buen paracaidista esta bacteria una vez que se logra anidar, es difícil de sacar del organismo.

Esta bacteria fue identificada y dada a conocer en 1985 por dos australianos, Warren y Marshall quienes la nombraron Campylobacter pyloridis, con el paso de los años cambió su nombre a Campylobacter pylori, y finalmente y hasta fecha se llama Helicobacter pylori. Inicialmente se creía que se trataba de una sola bacteria, hoy en día se reconoce que hay diferentes variedades de esta bacteria. Se ha identificado a la fecha más de 200 cepas o variedades de la misma.


Esta bacteria está asociada al desarrollo de gastritis crónica en un gran porcentaje de los casos. También está asociada al desarrollo de la úlcera péptica tanto duodenal como gástrica (aunque en menor frecuencia en ésta última). Por otro lado existe evidencia que la asocia al desarrollo de cáncer gástrico a tal grado que la Organización Mundial de la Salud la ha etiquetado como cancerígeno tipo I, es decir que por sí sola puede producir cáncer gástrico.

Dentro de todas las cepas identificadas de Helicobacter pylori, solo una de ellas produce una proteína llamada cagA con suficiente virulencia como para afectar las células y propiciar el desarrollo de cáncer gástrico. Desafortunadamente no existen una prueba comercial de laboratorio que permita identificar la cepa de Helicobacter pylori que pueda estar dentro del paciente en un momento dado. Por ello existe el temor de que al tener síntomas de gastritis (ardor, sensación de fuego, hambre o quemadura en la boca del estómago) pueda existir Helicobacter pylori y con él, un riesgo de desarrollar cáncer gástrico.

El tratamiento de la gastritis asociada a Helicobacter pylori, o la úlcera péptica asociada a esta bacteria no se limita al uso de bloqueadores de receptores de histamina H2 ni bloqueadores de la bomba de protones como el omeprazol. Se requiere de usar antibióticos. A la fecha existen muy diversos y variados esquemas de antibióticos usados para la erradicación de la bacteria, esto porque ninguno de ellos ha demostrado ser el ideal. El que más éxito tiene ha demostrado en estudios controlados una tasa de éxito en la erradicación del 88% cuando se usan por 2 semanas. El problema se hace más complicado para obtener la erradicación del Helicobacter pylori en ese 12% donde no se consigue con el primer esquema, pues se tiene que utilizar un esquema diferente tomando en cuenta el desarrollo de resistencia a antibióticos que tiene la bacteria.

El riesgo de desarrollar cáncer gástrico por esta bacteria ha sido estudiado de manera tal que hoy en día contamos con más información acerca de esto. Un Gastroenterólogo Endoscopista le podrá orientar acerca de las diferentes formas de hacer el diagnóstico si padece de síntomas de gastritis (ardor en la boca del estomago, sensación de hambre o vacio), le ampliará la información acerca del Helicobacter pylori y el riesgo de cáncer gástrico; así como le dará el tratamiento que mayor tasa de éxito tiene para lograr la erradicación del Helicobacter pylori en caso de que lo tenga. Lo esperamos en Dermis Láser para brindarle la ayuda que necesite.

Úlcera Péptica

La enfermedad acido-péptica donde existe un desequilibrio en la balanza de los mecanismos agresores para el estómago y sus defensas naturales, puede provocar desde una simple irritación de la superficie de la mucosa interior gástrica hasta el desarrollo de una erosión o "raspón" de la superficie interna que de no recibir el tratamiento adecuado puede llegar a profundizarse a tal grado que desarrolle una úlcera péptica.

Los síntomas de la úlcera péptica son similares a los de la gastritis, es decir, sensación de ardor en la boca del estómago, hambre, vacio, dolor que lo atraviesa, y que puede o no estar asociado a la ingesta de alimentos, es decir, que se aumenten las molestias por el ayuno prolongado o bien que se presenten episodios de dolor intenso cuando come o inmediatamente después de terminar de comer.

Hace algunos años se decía que la úlcera gástrica se caracterizaba porque el dolor se presentaba al comer, mientras que el dolor de la úlcera duodenal se presentaba con el ayuno prolongado. Hoy en día se sabe que esta afirmación solo sucede en el 50% de los casos por lo que no tiene mucho valor de ayuda este dato; solo sirve para sospechar que puede estar presente una úlcera péptica. De igual forma se decía "ulcera una vez, ulcera para siempre", porque se observaba que una úlcera péptica tenía un comportamiento cíclico con recaídas (nuevas úlceras) cada 4 años; ahora sabemos que esos casos eran porque existía el Helicobacter pylori en ellos y este era el causante del comportamiento cíclico.

Así las cosas las úlceras pépticas pueden presentarse como consecuencia de la ingesta de irritantes en forma intensa, por el uso de medicamentos altamente agresivos para la mucosa gastroduodenal o bien por la presencia de Helicobacter pylori. Hay enfermedades especiales donde también se pueden producir úlceras gástricas y duodenales como en el síndrome de Zollinger-Ellison en donde existen tumores generalmente ubicados fuera del estómago, que producen un estado de hipersecreción, es decir de sobreproducción de ácido gástrico siendo esto último lo que provoca las úlceras.



Las úlceras pueden complicarse con entidades diversas, por ejemplo, pueden sangrar y manifestarse con vómitos de sangre, evacuaciones negras, o anemia de origen desconocido. Algunas úlceras cuando cicatrizan pueden dejar estreches o estenosis del píloro (el orificio de salida del estómago) que se manifestarán como pacientes que se llenan muy rápido al comer y que vomitan después el contenido gástrico ingerido horas o días previos.

Un agente que ha sido asociado al desarrollo de úlceras es el tabaco. Otro agente relacionado es el consumo de picante, sin embargo lo único que se ha demostrado de este último es que favorece que la úlcera se perpetué o tarde en curar, más no en el desarrollo o inicio de la misma.

El manejo adecuado de una úlcera péptica puede evitar estas complicaciones. Si tiene síntomas relacionados a gastritis severa (sensación de ardor en la boca del estómago, hambre, vacio, fuego) o a posibles complicaciones de esta no dude en acudir con nosotros para realizar los estudios adecuados e iniciar el tratamiento correcto que evite o corrija cualquier complicación.

Dolor Abdominal

Cuando se evalúa a un paciente con dolor abdominal crónico o recurrente es importante desarrollar un plan de trabajo para llegar al diagnóstico iniciando con una buena historia clínica y una exploración física completa. Tener un probable diagnóstico permite dirigir la evaluación diagnóstica, por ejemplo, y obtener un ultrasonido de vesícula biliar encontrando cálculos biliares y entonces tratar de corroborar si los síntomas corresponden a los hallazgos de los estudios.

Más que la localización, el patrón y duración del dolor (si es continuo, por episodios cortos, o con recuperaciones de meses entre episodios) y su relación la ingesta de alimentos o la defecación son de gran importancia. Por ejemplo, la ulcera duodenal y la dispepsia son causantes de dolor abdominal episódico del abdomen superior (las partes altas del abdomen), sin embargo no excluye otros posibles diagnósticos, por ejemplo, el 10 al 25% de los pacientes con colitis tiene dolor en el abdomen superior también y por ello se debe obtener una cuidadosa historia de las funciones de motilidad colónica en estos pacientes.

Se pueden definir los ataques continuos de dolor abdominal superior como ataques de dolor de corta duración (de horas a unos pocos días) que pueden ocurrir en cualquier momento del día. Cuando este dolor ocurre con irradiaciones hacia la espalda o el hombro, podemos sospechar un origen biliar o pancreático.

Cuando el dolor se localiza alrededor del ombligo podemos sospechar de una enfermedad del intestino delgado. Cuando existe asociación del dolor periumbilical con distensión abdominal puede sospecharse un síndrome de malabsorción, maldigestión (como la intolerancia a la lactosa), o una obstrucción parcial del intestino delgado. Por otro lado, la ausencia de distensión abdominal y la presencia de sangre en heces incrementan la probabilidad de una isquemia intestinal como diagnóstico definitivo.




Si bien las enfermedades colónicas pueden dar síntomas del abdomen superior (por ejemplo, dolor abdominal superior, nauseas y vómito), es raro que una enfermedad del aparato digestivo proximal (esófago, estomago y duodeno) de dolor abdominal de cuadrantes inferiores. El dolor en el abdomen inferior debe enfocar la atención del gastroenterólogo sobre enfermedades del colon, íleon terminal y el aparato genitourinario.

Si usted presenta cuadros de repetición de dolor abdominal no dude en consultar a un gastroenterólogo; nosotros lo esperamos para ofrecerle las mejores alternativas de estudios diagnósticos para juntos encontrar el origen de su dolor y así poder dirigir el tratamiento para que encuentre el alivio que necesite.

 
Cirrosis Hepática

El hígado está formado por células organizadas dentro del mismo en forma de columnas confluentes a espacios llamados espacios porta. A través de esos espacios circula la sangre que viene de dos orígenes diferentes, una de ellas proviene de la arteria hepática, y otra del sistema venoso portal. Cuando las células hepáticas mueren dentro del hígado, dependiendo del daño provocado, en muchas ocasiones la reparación se da con células diferentes (llamadas fibroblastos) que deforman los conductos y provocan que la sangre ya no circule correctamente. Por otro lado vale la pena mencionar que el hígado tiene una gran variedad de funciones metabólicas, más de 200 funciones diferentes las cuales se ven afectadas por este daño. Cuando este daño es lo suficientemente intenso se provoca lo que conocemos como cirrosis hepática, donde el hígado se retrae haciéndose pequeño y duro como piedra (cirrosis significa "piedra") obstruyendo el flujo sanguíneo y disminuyendo las funciones metabólicas del órgano.

El origen de la cirrosis hepática es my diverso, aunque generalmente es sólo una la causa. Se incluyen dentro de estas las infecciones crónicas por el virus de la hepatitis B, C, D; el alcohol; las enfermedades autoinmunes (donde el sistema inmunológico desconoce al hígado como un órgano propio y lo empieza a rechazar como si se lo hubieran trasplantado); algunos fármacos y tóxicos ambientales, entre otros.

Por un lado, la falla de función hepática provocará síntomas de insuficiencia hepática (redistribución el vello púbico, atrofia tenar e hipotenar, aparición de telangiectasias o arañitas rojo vino en el tórax, crecimiento de los senos, alteraciones de la conducta, entre otros) y por otro lado provocará un aumento de la presión sanguínea del sistema venoso portal (lo que provocará el desarrollo de varices esofágicas, gástricas, duodenales, y una gastropatía hipertensiva portal provocada por la congestión de sangre en el estómago por la dificultad de tránsito de la misma través del hígado).

Así, las manifestaciones de la cirrosis hepática pueden ser múltiples y cada una de ellas provocará síntomas que requieren un manejo diferente. De igual forma conocer el origen de la cirrosis y determinar el grado de daño del hígado es de suma importancia ya que si se trata de una causa que sea factible de tratar debe ser prioritario para detener el daño del mismo pues el daño recibido por el hígado no es reversible.





El manejo de la insuficiencia hepática debe realizarse medicamente, combinando un manejo con restricciones dietéticas (dependiendo del grado de daño hepático) con fármacos, siendo el gastroenterólogo el especialista en su tratamiento. El manejo de la hipertensión portal la debe realizar el Endoscopista en conjunto con el gastroenterólogo dado que las terapias endoscópicas deben complementarse con medicamentos que ayuden a mantener baja la presión venosa del sistema portal del hígado.

En Dermis Láser contamos con un gastroenterólogo capacitado en el manejo de la cirrosis hepática; si padece usted de esta enfermedad no dude en consultarnos para estudiar de forma integral su problema de salud, identificar la causa, y ver las opciones de tratamiento disponibles que pueden ayudarle a mejorar su calidad de vida.

 
Hepatitis Aguda y Crónica

La hepatitis es la inflamación del hígado y esta puede deberse a múltiples causas: virales, autoinmunes, por fármacos, por hongos, por sustancias tóxicas del ambiente.

Dentro de las causas virales están el virus de hepatitis A, B, C, D, E, G (no existe F). Son causantes de hepatitis aguda todas excepto la B, C y D (también llamada Delta). La hepatitis viral que les da a los niños en las escuelas durante la infancia (al final de la primaria e inicio de secundaria) generalmente es la hepatitis A. Esta no produce un daño hepático permanente y vale la pena saber que es contagiosa sobre todo durante la semana previa a que el niño se pone amarillo (ictérico) por lo que las recomendaciones de aislarlo, separarlo de los demás miembros de la familia, separar sus cubiertos y platos de comer, así como sus sábanas y el sanitario que utiliza son medidas inútiles, pues estas se aplican precisamente cuando ya está ictérico (amarillo), que es cuando deja de ser infectocontagioso. Por ello es conveniente acudir con un médico especialista para determinar que conductas son útiles y cuáles no, así como para determinar las medidas farmacológicas que pueden ser de ayuda (generalmente con fines de controlar las molestias iniciales de la enfermedad).

El cuerpo reacciona ante el agente viral infeccioso produciendo anticuerpos contra el mismo (contra las partes que lo conforman). Esta respuesta puede ser la adecuada y se produce una cura del paciente; puede ser exagerada y producir una falla hepática que en algunas ocasiones puede llegar a ser mortal; y en otros casos la respuesta inmunológica es insuficiente y no produce el efecto curativo ni destructivo, permitiendo que la infección se perpetué dentro del hígado y otros órganos (como el riñón).

Es importante saber que el daño al hígado no lo produce la partícula viral sino la respuesta del organismo a la infección. Son nuestras células de defensa las que provocan el daño mientras buscan, localizan y tratan de destruir el virus.

En el caso de que la respuesta del organismo sea inadecuada se producirá una hepatitis crónica persistente. En otras ocasiones se producirá una hepatitis crónica activa. El manejo de ambas entidades es diferente porque sus efectos son diferentes. Por ello en el caso de infecciones por hepatitis viral B ó C será importante la evaluación y vigilancia inicial del paciente para determinar cuál será la dirección que seguirá la enfermedad. Esto se realiza con marcadores serológicos que solicita en el monitoreo periódico el gastroenterólogo.


Para el tratamiento de la hepatitis crónica por virus B y C existen actualmente una gama diferente de medicamentos enfocados a diferentes aspectos de la enfermedad, algunos dirigidos a detener la multiplicación del virus, otros a detener la respuesta inmunológica del cuerpo humano y otros que en combinaciones buscan detener el daño al hígado. Ninguno de ellos hasta la fecha ha demostrado que cure por completo la enfermedad, pues no eliminan el virus sino el daño que provoca la respuesta del organismo a su presencia.

En todo caso, la calidad de vida de los pacientes portadores de hepatitis viral crónica cada día mejora con los nuevos avances en fármacos disponibles. Si usted padece de hepatitis viral aguda o crónica siéntase con la confianza de hacer una cita pues con gusto explicaremos todas sus dudas y buscaremos el mejor esquema de manejo que permita mejorar y mantener su calidad de vida.

Pancretitis

La pancreatitis es la inflamación aguda o crónica de la glándula conocida como páncreas, que se encuentra localizada en el abdomen, por debajo y detrás del estómago, que se manifiesta como un dolor intenso, insoportable en el abdomen medio o medio-superior que dobla al paciente por su intensidad e intolerancia al mismo, acompañado de nauseas, vomito y un posición que adopta el paciente conocida como “posición en gatillo” por la retracción que hace sobre su abdomen en busca de alivio del dolor el cual es continuo. Esta inflamación del páncreas puede llegar a ser mortal en algunas ocasiones. Por ello el manejo rápido de la misma es prioritario y debe realizarse inicialmente en un hospital.

El origen de la inflamación del páncreas incluye el consumo excesivo de alcohol, cálculos de la vía biliar que al pasar de la vesícula al conducto biliar común terminan por obstruir la salida de la bilis y el jugo pancreático mismo hacia el duodeno, alimentos muy grasosos en una cantidad desmesurada, trastornos metabólicos (hiperlipidemias), problemas autoinmunes y en un porcentaje pequeño otras alteraciones como trastornos anatómicos de nacimiento.

Tradicionalmente se dice que la pancreatitis puede ser leve o grave. Existen parámetros que se usan en medicina para evaluar inicialmente al paciente y determinar con gran fidelidad el grado de severidad y el pronóstico de morbi-mortalidad (peligro de muerte) del mismo.

El manejo inicial en hospital está dirigió a controlar los síntomas del paciente en particular el dolor intenso, rehidratarlo y reponer las alteraciones metabólicas acompañantes. Conocer la causa del episodio agudo de pancreatitis puede ser de utilidad pues en el caso de deberse a una obstrucción biliar por cálculos, la realización de una endoscopia terapéutica que retire el cálculo ayuda sin lugar a dudas a resolver rápidamente el episodio de pancreatitis.





En el caso de la pancreatitis crónica el manejo es más incierto pues su origen es diferente y su evolución también. Aquí el cuadro clínico es el dolor recurrente abdominal, con elevaciones de enzimas pancreáticas en forma más o menos periódica. Su manejo se ha intentado por múltiples medios, farmacológicos, endoscópicos y quirúrgicos, con resultados variables por lo que se debe individualizar para caso la mejor alternativa terapéutica que disminuya o espacie los episodios de dolor.

En Dermis Láser podemos ayudarle en ambos casos pues contamos con gastroenterólogo capacitado en el manejo de ambos cuadros. No dude en consultarnos si tiene un cuadro de dolor abdominal de inicio súbito o bien en cuadros de dolor abdominal recurrentes o repetitivos con cierta frecuencia

Diarrea Crónica

Tradicionalmente se refiere que el ritmo de evacuaciones puede ser tan frecuente como 3 veces al día o tan espaciado como solo 3 veces por semana; definiéndose como diarrea cuando ocurre con más de 3 evacuaciones al día, con pérdida de la consistencia de las evacuaciones y puede acompañarse o no de molestias como dolor cólico, fiebre, pujo, tenesmo, etc.

Se define como diarrea crónica la producción de evacuaciones blandas o líquidas, con o sin aumento de la frecuencia, por un período mayor de 4 semanas. Un aumento sólo de la frecuencia (3 o más al día) pero sin una disminución de la consistencia, no se considera diarrea y en general no es percibida como tal por los pacientes; en cambio, sí lo es un aumento de la fluidez de las evacuaciones. Todo cuadro de diarrea que dure menos de 4 semanas se considera diarrea aguda.

El origen de la diarrea crónica se agrupa tradicionalmente en 4 grandes grupos: 1) diarrea osmótica, 2) diarrea secretora, 3) diarrea por proceso inflamatorio y 4) diarrea por trastorno de motilidad y sobrecrecimiento bacteriano.

La diarrea osmótica es la provocada por alimentos que al no ser digeridos adecuadamente sus partículas jalan hacia la luz del intestino agua lo que provoca un incremento en la carga de liquido que llega al colon lo cual hace que no se pueda reabsorber satisfactoriamente produciendo un episodio de diarrea. Esto sucede por ejemplo en el caso de intolerancia a la lactosa, donde el intestino no logra digerirla por falta de lactasa (enzima necesaria para su digestión y que debe producir el intestino delgado) y siendo la lactosa una molécula muy grande jala agua hacia la luz, con el efecto ya descrito.

La diarrea secretora se produce generalmente por agentes infecciosos (bacterias y parásitos) que producen un efecto irritativo de la superficie intestinal provocando que el intestino se defienda "lanzando" chorros de agua para "barrerlos" de su superficie. Esto nuevamente incrementa la carga de agua que llega al intestino grueso o colon y provoca que no logre reabsorberla por completo produciéndose así diarrea. Un ejemplo de ello es la que provoca un parasito, la Giardia lamblia, cuando infesta el intestino delgado en el duodeno, o las toxinas de la Escherichia coli.

La diarrea inflamatoria se origina en la inflamación de la superficie de absorción del colon como sucede en la enfermedad inflamatoria intestinal, en particular con el CUCI (colitis ulcerativa crónica inespecífica) en donde al estar afectada la superficie interna del intestino grueso este no puede realizar su función de absorción de agua por lo que las evacuaciones permanecen líquidas produciéndose así la diarrea.

Finamente cuando existe un trastorno de motilidad del colon donde se produce un movimiento lento de su contenido (el excremento), dicho movimiento y evacuaciones espaciadas favorecen que las bacterias (necesarias en el colon) crezcan de más pues no se movilizan con las heces, ello provoca que llegue un momento en el cual el intestino tiene tal sobrepoblación, que se "defiende" permitiendo un episodio de diarrea que regrese la población bacteriana a niveles normales. Este es el caso del paciente que va del estreñimiento a la diarrea y de la diarrea al estreñimiento.

El manejo de cada uno de estos orígenes de la diarrea crónica es diferente pues diente es su origen. El médico gastroenterólogo es la persona capacitada para su manejo. Si usted sufre de episodios frecuentes de diarrea o bien padece de diarrea con una duración de más de 4 semanas no dude en consultarnos, en Dermis Laser lo estaremos esperando para juntos encontrar la solución a su problema y resolver el mismo satisfactoriamente.

Síndrome de intestino irritable (Colitis)

También conocido como colitis, colitis nerviosa, colitis espástica, y colon irritable. Afecta principalmente al colon, sin embargo puede presentar síntomas que van asociadas a todo el tránsito intestinal desde esófago hasta el ano, por ello el término se amplio de colon irritable al de "síndrome de intestino irritable", siendo a la fecha el término mejor aplicado.

Puede causar cólicos abdominales, distensión y cambios en los hábitos intestinales. Algunas personas con este trastorno tienen estreñimiento, una de sus características es que las molestias mejoran o disminuyen cuando se evacua el intestino. Algunas otras tienen diarrea. Algunas pasan de un cuadro de estreñimiento a uno de diarrea. Y aun cuando el síndrome de intestino irritable puede causar muchas molestias, no lesiona el intestino, y por ello no está asociado al desarrollo de lesiones orgánicas reales como el cáncer.

Puede ser tan frecuente en hombres como en mujeres aunque la mayor parte de los reportes afirman que predomina ligeramente más en mujeres, sin embargo esto último se puede deber a que la mayoría de los hombres no acuden a consulta por estos síntomas de dolor abdominal tipo cólico, distensión o inflamación abdominal y estreñimiento o diarrea. En todo caso existe una fuerte asociación a episodios de estrés. Este problema también se puede presentar cuando hay cambios funcionales en las enzimas que produce el intestino para digerir los alimentos, conforme avanza la edad del paciente. Existe otro grupo de pacientes que tienen identificada plenamente la fecha de inicio de sus síntomas, dicen "antes de esta fecha yo podía comerme una cubeta completa de palomitas de maíz en el cine, después ya no puedo comer una sola sin que no me provoque dolor", y esta fecha generalmente corresponde a un evento infeccioso gastrointestinal severo. Finalmente existe un grupo de pacientes (con cuadros asociados a diarrea) en donde se ha podido demostrar sobrecrecimiento bacteriano.

Cualquiera que sea la causa, es importante estudiar la enfermedad pues desafortunadamente aún no existe una prueba directa que al realizarla permita afirmar que el paciente tiene o no un síndrome de intestino irritable. Esta enfermedad no es como la diabetes en donde si queremos conocer si una persona es diabética realizamos un examen de glucosa en sangre y si este resulta elevado podemos afirmar que el paciente es diabético.
Los exámenes que se realizan incluyen pruebas en sangre y excremento; y dependiendo de los resultados en algunos casos se tiene que ahondar con exámenes de gabinete incluida la endoscopia digestiva distal o colonoscopia.

El tratamiento incluye desde medidas dietéticas hasta fármacos y cambios en los hábitos defecatorios (esto último de gran ayuda en los pacientes en los cuales las molestias se acompañan de estreñimiento o constipación). La selección de los fármacos debe ser con mucho cuidado pues algunos de ellos pueden provocar la aparición de nuevos síntomas o la exacerbación de otros como pueden ser las agruras o acidez en la boca del estomago, esto por su mecanismo de acción. Es por ello que aún no existe el medicamento ideal para su manejo y por ello se dice que es una enfermedad cíclica y crónica, pues se presenta por temporadas con mejorías y recaídas.

Si usted padece de síntomas de intestino irritable, no dude en acudir a Dermis Láser en donde con gusto nuestro gastroenterólogo lo estudiará y buscará con usted el mejor esquema de manejo que permita espaciar los episodios de molestias al grado tal que recupere su vida normal.